¿Eres irresistible para el talento?

Personas con talento fue la clave del artículo anterior, pero también del primero de la serie. Y fue clave en ambos textos porque sabemos que el talento es imprescindible. Y como nos lo creemos y lo defendemos en todos nuestros procesos de selección, tenemos personas con talento en nuestros equipos. Muchas y en todos los departamentos. Ahora, nuestra función es hacer que ese talento quiera quedarse, conseguir que el personal que lo atesora, siga ofreciéndolo en las reuniones de equipo, en su relación con el cliente, en su día a día. Y, en la mayoría de los casos, conseguimos no solo que se quede con nosotros, sino hacer que crezca.

Para conseguirlo, nos basamos en 3 pilares: inclusión y respeto, vinculación con el proyecto y espacios de desarrollo y aprendizaje. Sobre la inclusión y el respeto, hemos hablado en los artículos anteriores: contar con equipos diversos nos permite ofrecer soluciones más innovadoras, hecho que nos hace por sí mismo una empresa con más oportunidades.

¿Cómo ocurre esto? Sentirnos respetados en el ámbito laboral te permite ser más abierto en tus propuestas. Si sientes que lo que tu dictaminas como flaquezas son ignoradas, confías más en ti para hacer propuestas más atrevidas, más innovadoras. Te conviertes en un nodo de transformación.  Y tu empresa, en un ecosistema que provoca al talento. Un ecosistema en el que talento atrae más talento y se crean entornos de desarrollo basados en la creatividad y la innovación que lo incitan y lo conquistan.

En segundo lugar, la vinculación con el proyecto es básica. No podemos pretender que el talento se mantenga con nosotros si no se siente ligado con lo que defendemos, si no siente emoción hacia el proyecto, si no persigue el mismo fin y este fin es el que inspira. El talento quiere verse apelado por la emoción, no quiere ser solo un número en un proyecto. Quiere proyectar su pasión y, para hacerlo, tu empresa debe reconocer los puntos de ilusión, de emoción, de pálpito comunes.

Además, no podemos olvidar que, al fin y al cabo, contratamos personas, no solo profesionales. Personas compuestas de emociones, y las emociones son básicas: te quedas donde te sientes bien, donde te sabes reconocido y, a su vez, reconoces tu huella en un proyecto. Así, la suma entre la vinculación con el proyecto y el respeto hacia la diversidad emocional, permiten que no solo nos sintamos cómodos en una empresa, sino que queramos luchar por ella.

Por último, pero pieza clave en este triunvirato de razones: los espacios de desarrollo y aprendizaje. El proyecto, la diversidad, las emociones son importantes e imprescindibles. Pero el talento quiere crecer, quiere sentirse reconocido y seguir mejorando. Y como empresa debemos fomentar ese desarrollo y recompensarlo. No solo teniendo en cuenta el salario, también reconociendo con nuevas oportunidades de aprendizaje, con crecimiento a través de proyectos diferentes y, por supuesto, teniendo en cuenta lo que denominamos “salario emocional” (horario flexible, teletrabajo, etc.).

Evidentemente, estos tres factores no tienen ninguna importancia si no son parte de los valores de la compañía, del yo empresarial más básico, y se transmiten correctamente a todos los niveles. No podemos olvidar que los managers han de creérselo, difundirlo, y, sobre todo, aplicarlo en todas las reuniones, en todos los proyectos, en su día a día, teniendo siempre en cuenta que talento genera talento y, hoy, estamos ya construyendo la compañía del futuro.

El 5% de las empresas son irresistibles, ¿sabes cómo hacer que la gente quiera quedarse en la tuya? Tú eliges tu estrategia, tú eliges tu equipo, tú eliges si quieres ser una compañía con futuro.

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