Al final, la vida es eso

La vida es eso - EDITORIAL
- Publicidad -

Llevo unas semanas en las que, literalmente, llego a todo derrapando –cuando llego–. Salir corriendo de una reunión para llegar tarde a la siguiente se ha convertido en rutina, contestar a una llamada tras otra mientras contesto emails en el ordenador ya es el pan de cada día. Llevo unas semanas en las que ya me levanto cansada y con dolor de cabeza. Días en los que se me olvida hasta cargar el móvil. Esta semana he creído perder mis gafas  –algo genial para una miope como como yo– como seis veces. Sí. Así es. Este cierre de año está siendo vertiginoso. Pero, de vez en cuando, hay que parar. Porque, al final, la vida es eso. La vida no solo es riesgo, trabajo y carreras. La vida también es pausa, la vida es silencio, la vida es disfrutar del olor del café recién hecho, la vida es reír a carcajadas, la vida es tantas cosas que a veces pasamos de largo intentando vivir al límite.

Así que este viernes, tras haberme acostado casi a las cuatro de la mañana arreglando un ordenador y escribiendo artículos, haber hecho mi lista mental antes de dormir, haber madrugado, haber tenido una reunión y atendido a seis llamadas, decidí que tocaba vivir. Me subí al tacón, saqué el rojo de labios y me lié la manta a la cabeza.

Disfruté de una comida llena de risas con un gran equipo. Reí hasta dolerme la mandíbula. Bailamos, cantamos villancicos y reímos. Reímos mucho.

Luego, pese a ser una muerta viviente y llevar muchas horas sin parar, me fui de concierto con amigos. Coque Malla. En una sala perdida del mundo. Ya a Coca Colas y aguas, que el día había sido muy largo. Algún que otro foco me daba un fogonazo y me tiraba para atrás. Ya no me sentía ni los pies. Pero estaba feliz porque la vida, al final, es eso.

Ayer no tenía ni voz. Me levanté sintiéndome como si un camión me hubiese pasado por encima seis veces. Esta tarde me he tomado mi cuarto Gelocatil Gripe mientras disfrutaba de mi nueva manta polar y un espresso de esos que resucita a un muerto. Todo eso tras una siesta de domingo de las de más de media hora –bastante más–. Y sí. La vida también es eso.

Ahora cierro mi día rodeada de destornilladores. Desmontando un ordenador mientras escribo este artículo y remato dos entregas que tengo mañana. Sé que me había propuesto sacar los editoriales los viernes y no un domingo a salto de mata. Sé que me había marcado muchos objetivos que estoy cumpliendo a medias. Pero no me torturo. Como dice la gran Sheryl Sandberg, “mejor hecho que perfecto” (done is better than perfect).

Porque al final, la vida es eso: es equilibrio, es flexibilidad, es cambio, es una de cal y una de arena, esfuerzo y recompensa. Por mucho que nos hayan intentado vender, la vida no es ser superwoman, ni es llegar a todo. La vida no es un camino de rosas, ni estar siempre perfecta y estar al 100%. La vida es permitirte tener un mal día e incluso reírte de él. La vida es reírte de ti misma. Me gusta que la vida sea eso.

 

Miriam Urbano - Firma
Miriam Urbano
Directora y fundadora de WomanTech

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here