¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Si no tuvieras miedo

Me declaro fan total de Sheryl Sandberg. Lo confieso. Desde que tuve en mis manos su primer libro en su versión original –Lean In– supe que lo nuestro había sido un flechazo. Hace cosa de unas semanas, decidí releerme su primer libro, esta vez en español [Vayamos adelante]. No había avanzado mucho en su lectura cuando una frase me tocó de lleno: “¿Qué harías si no tuvieras miedo? Piénsalo y hazlo”.

Durante días no he podido quitármela de la mente. He seguido leyendo, hasta he terminado el libro y he pasado a otro. Pero nada. Esa frase se me ha quedado resonando y tintinea en mi cabeza sin cesar desde ese momento.

Normalmente tiendo a tacharme de valiente, incluso en ocasiones de temeraria. Tiendo a liarme la manta a la cabeza con facilidad, a apuntarme a un bombardeo y a tramar miles y miles de cosas aun cuando el tiempo escasea. Lo sé. Lo mío bien podría describirse como kamicaze. Pero, pese a toda esa “valentía”, el miedo sigue existiendo. Miedo a no llegar, a no hacerlo bien; miedo a tener malos resultados, a acabar presa de mis propios tiempos y exigencias. Miedos y más miedos.

Vayamos adelante

La semana pasada me invitaron a la Jornada de Networking de Mujeres Líderes organizada en Málaga de manera conjunta por el Instituto Andaluz de la Mujer y la Asociación de Mujeres para el Diálogo y la Educación. Me pidieron intervenir como mujer líder en mi sector en la provincia de Málaga. –¿Líder yo?–, fue lo primero que pensé cuando recibí la llamada de Rosa del Mar, la coordinadora provincial del IAM. Pero entonces me senté a la mesa con dos mujeres fantásticas, mujeres con historias fascinantes y carreras profesionales brillantes. Entonces, escuchando su testimonio y el mío propio lo descubrí: por supuesto que existe el miedo, eso es natural. Y no pasa nada. El miedo nos protege, nos permite estar en alerta, exigirnos, probarnos para dar lo mejor de nosotras mismas. Pero el miedo no debe paralizarnos, no debe suponer un obstáculo. Donde hay atrevimiento, hay miedo, hay mariposas en el estómago. Pero no debemos dejar que el miedo nos limite. Piensa en lo que harías si no tuvieras miedo y simplemente, hazlo.

Finalmente, llego a la misma reflexión a la que llega Sheryl en el capítulo de su libro: escribir estas líneas es lo que haría si no tuviera miedo. Atreverme a poner en marcha este proyecto, a ir dando pasos con él y dejarme llevar es lo que haría si no tuviera miedo. Superar ese miedo me ha permitido –y me permite cada día– conocer gente maravillosa, descubrir historias fascinantes y poder contároslas.

Y tú, ¿qué harías si no tuvieras miedo?

Miriam Urbano - Firma
Miriam Urbano
Directora y fundadora de WomanTech

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