Con las pilas cargadas

Pilas cargadas
Foto: Freepik.com

Ya hemos dejado atrás el roscón y los turrones. Al fin. Y no quiero que esto lleve a equívoco: me encantan las navidades, las luces, las siestas eternas bajo la manta en el sofá. Pero como buen animal de costumbres que soy, siempre necesito volver al redil, volver a la rutina.

Para mí, cada cosa tiene su momento. Así como hace unas semanas disfrutaba remoloneando en la cama y dejando el móvil escondido por los cajones, hoy mi despertador suena a las 6 de la mañana para tomarme mi primer café y empezar a teclear de buena mañana para comenzar a tachar cosas de la lista que he dejado preparada en mi agenda la noche anterior.

A mediados de diciembre yo ya planeaba todo lo que iba a hacer en Navidades: iba a dejar muchos artículos escritos en “reserva”, iba a montar varios vídeos, iba a poner en marcha un par de cosas, iba a terminar una web, iba, iba a iba. Y al final, mi cuerpo me dijo que iba a quedarme en el sofá. Y yo, he de reconocer que sin demasiados remordimientos, tuve que hacerle caso. Lo cierto es que llegando al final de un año tan repleto, estaba a medio gas. Al principio, por las noches releía mentalmente mi lista de cosas pendientes y comenzaba a agobiarme, pero después de unos días me di cuenta de que estaba haciendo justamente lo que más necesitaba: descansar. En deporte, los descansos son tanto o más importante que los entrenamientos. Creo que esto es aplicable a todos los aspectos de la vida.

Soy una persona –digámoslo así– muy intensa. Siempre estoy tramando algo, siempre quiero las cosas para “ya”, siempre quiero que todo salga perfecto, siempre quiero llegar a todo y cumplir con las mil cosas que incluyo en mis listas.  Vivir las cosas con pasión no me parece mal: todo lo contrario. Pero, en ocasiones, es necesario valorar el descanso. Parar. Respirar. Tomarnos tiempo para cargar nuestra batería interna. Tomarnos, como yo le llamo, el “descanso del guerrero”.

Después de unos días de reparador descanso, de paseos, de cafés sin reloj, de comidas sin móvil, de noches sin ordenador; he vuelto a mi rutina y lo he hecho con las pilas cargadas. El nuevo año se presenta apasionante: cargado de proyectos, con algunas sorpresas, con muchos planes. Planes que ya daba prácticamente por perdidos, proyectos y colaboraciones que no estaban si quiera planeadas. Porque al final, cuando dejas que la vida fluya, las cosas simplemente suceden.

 

Miriam Urbano - Firma
Miriam Urbano
Directora y fundadora de WomanTech

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