El yo persona en el entorno laboral

Escena 1: 8.55h de la mañana. Luz del sol iluminando la puerta de una multinacional. Trabajadores y trabajadoras hacen cola para entrar. Un segundo antes de cruzar el umbral, se dividen. El yo trabajador entra a la empresa, el yo persona se queda fuera esperando pacientemente a su otra mitad durante la jornada. 

¿Os suena esta escena? Es la más común en muchas de las empresas españolas, sean grandes, pequeñas o medianas. Estamos habituados a encorazarnos en el entorno laboral, dejar nuestras emociones fuera y trabajar como si fuéramos máquinas. Y estamos habituados porque es lo que tradicionalmente se nos ha pedido. Pero trabajar de esta manera provoca un entorno laboral vacío de emociones y no podemos olvidar que las emociones son las que nos mueven. La personalidad de cada uno y cómo siente y se emociona es lo que complementa el perfil técnico-profesional.

Son las emociones las que nos hacen reaccionar y nos permiten adaptarnos al entorno, un entorno que, como hemos comentado en artículos anteriores, es cada vez más cambiante e inestable y que nos pide estar aprendiendo continuamente. 

Desde las funciones de Recursos Humanos debemos conseguir que las personas, no solo entiendan que su faceta personal y laboral van de la mano, sino que no quieran separarlas, ni como trabajador ni, evidentemente, como gestor de equipos. 

“Son las emociones las que nos hacen reaccionar y nos permiten adaptarnos al entorno, un entorno que, como hemos comentado en post anteriores, es cada vez más cambiante e inestable y que nos pide estar aprendiendo continuamente”.

No podemos pretender contratar personas con unas softskills (autoconocimiento, empatía, adaptabilidad, entusiasmo, pasión, etc.) destacables pero que aparten sus emociones de 9 a 18h. No podemos querer contar con equipos innovadores y creativos y trabajar con personas que solo tengan en cuenta la parte racional. 

Respetar las emociones y, sobre todo, saber gestionarlas lejos de juicios y opiniones, nos ha de permitir que ese umbral que dibujábamos en el primer párrafo sea cruzado por “yos” completos, que se sientan ligados a proyectos y que los hagan crecer viendo y creyéndose su aportación. Al fin y al cabo, contratamos personas.