Rosa Liarte

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Rosa Liarte - Mujeres que inspiran
Foto: Salvador Salas
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Rosa Liarte es Licenciada en Historia y profesora de Geografía e Historia en el IES Cartima, donde además es Coordinadora TIC.

Cuando visitas la página web de Rosa Liarte, te das cuenta de que siente verdadera vocación y pasión por lo que hace: cuida hasta el último detalle, invierte mucho tiempo formándose y formando, innovando en sus clases, buscando la manera de sacarle el máximo partido a las tecnologías en su día a día y el de sus alumnos. Todo este esfuerzo se  ha visto traducido en un currículum muy extenso tanto en formación como en experiencia y reconocimientos.

Conocí a Rosa cuando leí en un periódico digital una entrevista que le hacían tras ser una de las premiadas en el Certamen Docente Innovador 2016 de la Fundación Amancio Ortega. Hablaba de cómo había conseguido unir dos de sus pasiones: la tecnología y la docencia. Aquella visión de la enseñanza me fascinó. Creo que en la docencia, como en otras muchas cosas, es necesario avanzar para llegar a la meta. Los jóvenes viven pegados a móviles y tablets y estos dispositivos deben formar parte activa de su formación: no pueden dejarse de lado.

Quedamos en una terraza a medio día. Los días antes de la entrevista habíamos tenido un tiempo horrible, muy frío y nublado. Ese día en la terraza sobraban los abrigos. El sol lucía con fuerza y daba mucha energía. Rosa venía de dar clase. Conforme voy sacando el equipo ya estamos intercambiando opiniones sobre cortavientos para micrófonos, iRig y aplicaciones de grabación. La entrevista pinta muy interesante…

Rosa, sé por tu web que las tecnologías forman parte importante y fundamental en tus clases. ¿Qué te hizo apostar por ellas?

Antes de empezar a ejercer como profesora yo ya utilizaba las tecnologías en mi día a día: cuando daba clases de patinaje artístico, utilizaba herramientas para editar la música, para ayudarme a montar las coreografías. En mi vida siempre he estado muy unida a las tecnologías: ya de pequeña desmontaba mis ordenadores en casa.

Cuando comencé a trabajar en el instituto, yo ya tenía un blog y conocía muchas de las posibilidades que ofrecían las tecnologías aplicadas y quise hacer que mis alumnos descubriesen también de primera mano cuáles eran esas posibilidades. Además, en ese momento me di cuenta de que los profesores casi no utilizaban la tecnología y que muchos ni siquiera sabían utilizar las herramientas digitales que tenían a su alcance.

Rosa Liarte - Mujeres que inspiran
Foto: Rosa Liarte

Pero además, Rosa, también ayudas a otros profesores a incorporar las tecnologías en sus aulas, ¿no?

Efectivamente. Cuando trabajaba en el IES Vega de Mijas, un profesor se dio cuenta de que  se me daban bien las tecnologías y de que además me gustaban bastantes, entonces me habló de los centros de profesorado donde se imparten cursos para profesores y me animó a dar cursos de tecnología en estos centros porque creía que eran muy necesarios.

Dicen que los niños ya nacen con un móvil bajo el brazo, que son nativos digitales, pero a veces parece que, aunque sepan manejar tan bien sus dispositivos, no saben hacer buen uso de ellos. ¿Qué opinas a este respecto?

Efectivamente. Dicen que los niños son nativos digitales y yo creo que sí, que lo son, pero que a su vez son analfabetos digitales: muchos de ellos no saben enviar un correo electrónico o adjuntar un archivo. Saben de Snapchat o Instagram, pero cuando los sacas de ahí, muchas veces no saben manejarse. Por eso, es muy importante educar todo lo digital, enseñarles a sacar partido a estas herramientas y también a conocer herramientas nuevas que pueden ser muy útiles para ellos. El problema es que muchas veces el propio profesor no tiene los conocimientos necesarios sobre ello: si no se tienen estos conocimientos de lo digital es muy complicado inculcárselo a pequeños y jóvenes.

 “Dicen que los niños son nativos digitales y yo creo que sí, que lo son, pero que a su vez son analfabetos digitales: muchos de ellos no saben enviar un correo electrónico o adjuntar un archivo. Saben de Snapchat o Instagram, pero cuando los sacas de ahí, muchas veces no saben manejarse”.

Entonces, Rosa, ¿hay que empezar desde la base, desde el aprendizaje de los propios profesores?

Eso es. La formación al profesorado es esencial. Ya sea través de los CEP (centros de profesorado) o escuelas de formación privada u online. El continuo “reciclaje” es fundamental. Aunque, claro, siempre depende de la actitud de cada uno de nosotros: hay profesores que ven beneficiosas estas formaciones y otras que en cierto modo se agobian al enfrentarse a ellas. Yo siempre digo que piedras vamos a encontrar en el camino, en nuestra mano está esquivarlas o quedarnos estancados en la primera que nos encontremos. Es cuestión de actitud: de querer aprender, de querer mejorar, de tener cierta predisposición.

A mí, en este sentido, me anima mucho, por ejemplo, recibir mensajes de compañeros que han asistido a mis cursos y que me escriben para comentarme lo que han conseguido hacer en sus clases aplicando lo que han aprendido. Es muy gratificante.

Porque la aplicación de las tecnologías, no solo son beneficiosas para el proceso educativo de los alumnos. También pueden ser beneficiosa para los propios profesores, ¿no?

Claro. La aplicación de las tecnologías ayuda por ejemplo a agilizar procesos que son muy mecánicos: cálculos de notas, seguimientos de los alumnos.

Cuando imparto formaciones a compañeros, no solo enseño cómo aplicarla con el alumnado, sino también para mejorar la productividad del propio profesorado.

Hoy día me sorprende ver tanto papeleo, tantas carpetas llenas de papeles que se pasean por los pasillos: al final todos esos papeles podrían cambiarse por aplicaciones como Evernote o una aplicación para el cuaderno del profesor o el cuaderno digital docente. En la mayoría de los casos, además, se trata de herramientas gratuitas o con un coste muy reducido. Al principio, claro está, cuesta cambiar las costumbres y la forma de trabajar, pero una vez que te acostumbras, las ventajas son muchas.

Rosa Liarte - Mujeres que inspiran
Foto: Rosa Liarte

¿Cómo es una de tus clases de Historia? ¿Cómo trabajan los alumnos?

Yo siempre he dicho que la historia es aburrida porque los profesores la hacen aburrida. Creo que aplicar las tecnologías en la clase de Historia ayudan a motivar al alumnado y a hacerle la información más atractiva para que luego pueda recordarla.

El problema con la Historia es que muchas veces se estudiaba, se memorizaba, se “vomitaba” en un examen y luego se olvidaba. Sin embargo, cuando haces la información atractiva, cuando el alumnado se involucra y se interesa, al final recuerda. Obviamente, en mis clases no solo se usan las tecnologías: no se trata de algo exclusivo, sino complementario. Al final la tecnología es un medio más que complementa el aprendizaje, un medio que debe estar presente en el proceso junto a otro quizás más “tradicionales”. Se trata de encontrar cierto equilibrio.

Dicen que cuando haces o dices algo por ti mismo llegas a recordarlo un 70% más. La idea es involucrar al alumnado en su propio proceso de aprendizaje. En mi aula hacemos ejercicios con croma, con storytelling, con stop motion. Con estas herramientas, la vía de aprendizaje es mucho más divertida.

Además, nosotros trabajamos con el concepto de “aula invertida”: en lugar de explicar la lección en clase, los alumnos estudian con vídeos grabados por mí y colgados en mi blog Lecciones de Historia. Luego, yo puedo monitorizar si han visto o no los vídeos, si han respondido bien a las preguntas relacionadas. Así, en clase nos centramos en resolver dudas y trabajar de forma activa los temas. Además, de esta manera los alumnos tienen la posibilidad de volver a ver las lecciones cuantas veces necesiten. Esto les resulta muy útil, por ejemplo, de cara a la preparación de exámenes.

¿Y es sencillo involucrar al alumnado o aún se resisten a este cambio de forma de aprender?

A veces es complicado. Los alumnos son los primeros que están acostumbrados a llegar a clase, cruzarse de brazos y escuchar a que el profesor le cuente la lección. Cuando llegas y les dices que tienen que ser parte activa, que hay que trabajar; al principio no es fácil. Y tampoco es fácil para las familias: muchos padres se preocupan bastante cuando se cambian los esquemas de aprendizaje o cuando se cambian las herramientas o las vías de enseñanza. Por eso es importante educar también a los padres en ese sentido.

Rosa Liarte - Mujeres que inspiran
Foto: Rosa Liarte

¿Crees que en el sistema educativo actual tenemos mucho que cambiar para poder hacer que la tecnología forme pare del proceso de aprendizaje?

Desgraciadamente, sí, hay mucho que mejorar. Muchas veces la administración no ayuda precisamente a sacar adelante este tipo de iniciativas: siempre hay mucha burocracia de por medio, muchos trámites, muchos pasos. En ese sentido, primero hace falta un cambio de mentalidad para poder llevar a cabo otros cambios mayores.

Además, muchos centros educativos a día de hoy siguen teniendo problemas de conectividad: el wifi no funciona o va muy lento. Sin una buena conexión a internet es muy complicado implementar iniciativas tecnológicas en las aulas.

Rosa, yo te voy a hacer la pregunta del millón. Tienes una web muy currada, mantienes varios blogs, das muchos cursos de formación y además colaborar con varias webs. ¿De dónde sacas el tiempo?

Mi pareja, Víctor, siempre me dice que soy un TDH no diagnosticado: no valgo para estar quieta. Soy una persona muy nerviosa y siempre tengo que estar haciendo mil cosas. Además, tengo la suerte de que a mi pareja también le apasionan las tecnologías y es algo que podemos compartir juntos.

Muchas veces mis compañeros me preguntan y yo siempre les digo lo mismo: creo que se trata de ser productivo y organizado, de ponerse metas y conseguirlas. Muchas veces no conseguimos hacer algo por falta de productividad o por no organizarnos en nuestro día a día. En ese sentido, por ejemplo, yo le saco mucho partido a aplicaciones como Evernote o Clear, que me ayudan a gestionar mi trabajo y organizar todas las cosas que tengo pendientes.

Aunque creo que al final la clave está en que me encanta lo que hago. Me apasiona. Cuando veo los resultados, cuando veo que mis alumnos han aprendido, que se forman un pensamiento crítico gracias a lo que han trabajado en el aula; para mí es una satisfacción enorme. Para mí es muy gratificante ver que mis alumnos aprenden cosas no para aprobar un examen, sino para aplicarlas a su vida.

¿Qué le dirías a ese profesor o a esa profesora que te está leyendo para terminar de convencerle de que apuesten por las tecnologías en el aula?

Que se pase al lado “oscuro”. Que se anime. Salir de la zona de confort es complicado, pero cuando se hace se logran muchas cosas muy gratificantes. Se puede conseguir, a pesar de las trabas que pueda poner la administración o un equipo directivo.

Además, si necesitan ayuda, siempre pueden contar conmigo.

Cuando le pregunto a Rosa por sus planes para los próximos meses, me habla de proyectos muy interesantes con sus alumnos, de una agenda repleta de cursos de formación a profesores y de muchas ganas de seguir formándose y aprendiendo para después aplicar nuevos conocimientos a su aula y a la enseñanza al profesorado. A Rosa le apasiona aprender y enseñar. Podría decir que ambas cosas por igual. Cuando habla de sus clases, de su trabajo, de su vocación, puede leerse la pasión entre líneas.

Casos como el de Rosa demuestran que existen otras formas de hacer las cosas, que es posible dar el paso y romper los esquemas y que cuando se hace se descubre un universo apasionante que está justo ahí, esperando a que vayamos a por él.

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