Rosario Ortiz e Inés Vázquez

Rosario e Inés - Mujeres que inspiran
Foto: AdaLab

Conocí el proyecto de Rosario e Inés a través de Twitter, cuando buscaba material para preparar uno de los cursos de empleabilidad para mujeres en riesgo de exclusión social que organizaba con el Área de Igualdad de Mijas. AdaLab. ¿Qué era AdaLab? Empecé a investigar, a navegar de enlace en enlace y me topé con un proyecto precioso. En ese momento, no lo dudé y escribí corriendo un email a sus fundadoras para proponerles la entrevista. En ese momento me comentaron que andaban muy liadas, pues estaban ultimando los detalles del lanzamiento de una campaña de crowdfunding de la que hablábamos en un artículo anterior.

Después de las fiestas navideñas, fijamos la entrevista. Quedamos por la tarde, por Skype. Yo volvía a casa derrapando, como de costumbre. Rosario me manda un email para avisarme de que se va a retrasar unos minutos y yo entonces respiro. Me preparo el tercer –o cuarto– café del día y preparo todas las cosas técnicas para la entrevista. Inés no podrá acompañarnos. Cuando se afronta un proyecto tan apasionante pero a la vez exigente, en ocasiones es necesario dividir esfuerzos para intentar llegar a todo o al menos al máximo posible. 

Rosario, ¿qué es exactamente AdaLab?

AdaLab es una empresa social centrada en la creación de diversidad digital. Esto lo hacemos impulsando a mujeres jóvenes con dificultades de empleabilidad, apoyándolas para que se conviertan en profesionales del sector digital a través de un proyecto integral que incluye formación técnica y de desarrollo profesional, mentoring y prácticas en empresas colaboradoras.

¿Cómo surge la idea? ¿Vosotras teníais experiencia previa en este tipo de proyectos de carácter social?

Tanto Inés como yo teníamos previamente experiencia liderando proyectos de formación e inserción laboral de colectivos vulnerables, principalmente fuera de España: en América Latina y Asia. Cuando volvimos a España, después de años trabajando fuera, identificamos en el mercado laboral una demanda de perfiles digitales que no estaba siendo cubierta porque las empresas no encontraban los candidatos adecuados y a su vez nos encontramos con un desempleo juvenil muy alto –ahora mismo en torno al 46%–. Además, la cosa se complicaba aún más para las mujeres. Uniendo todo esto, y centrándonos en las mujeres jóvenes con dificultades de empleabilidad, surgió la idea de crear AdaLab. Hace unos meses, en septiembre de 2016, recibimos el premio “Eres impulso”, otorgado por Fontvella. Se trata de un premio destinado a impulsar iniciativas de emprendimiento social liderado por mujeres. Este premio, nos dio el empujón final que necesitábamos para terminar de poner en marcha el proyecto y lanzar el primer programa piloto.

Rosario e Inés - Mujeres que inspiran
Foto: AdaLab

En la red, ya se conoce a las participantes de vuestro proyecto, como adalabers. ¿Cómo se llega a ser una adalaber? ¿Cómo seleccionáis a las chicas?

Ahora mismo estamos desarrollando un primer curso piloto con un grupo reducido de alumnas, centrado en un perfil muy demandado por las empresas: el desarrollo frontend. En primer lugar lo que hicimos fue precisamente estudiar cuáles eran los perfiles digitales más demandados por las empresas del sector tecnológico para así asegurarnos de estar formando a las alumnas en base a una demanda real del sector. Una vez detectado este nicho, seleccionamos a las futuras adalabers centrándonos en mujeres jóvenes, de 18 a 29 años, desempleadas o con trabajos precarios y hacemos una comunicación extensa a través de redes de comunicación y alianzas con organizaciones sociales que ya trabajan con este colectivo. Sobre todo gracias a la colaboración de estas últimas, accedemos a estos perfiles para que pasen a formar parte de AdaLab.

¿En cuánto tiempo se desarrolla el programa? ¿Se trata de una formación a corto o largo plazo?

Se trata de un programa intensivo de tres meses, con formación 5 días a la semana y 8 horas al día. Tras esos primeros tres meses, las alumnas comienzan a realizar prácticas en empresas colaboradoras de nuestra red y continúan formándose en AdaLab durante seis meses más. Así, el programa completo, dura nueve meses. En este tiempo, lo que pretendemos, es que estas mujeres se reinventen y accedan a oportunidades laborales de calidad en el sector de las tecnologías digitales.

Lo que pretendemos es que estas mujeres se reinventen y accedan a oportunidades laborales de calidad en el sector de las tecnologías digitales.

¿Supone mucho coste un programa de este tipo? ¿Cómo se financia?

Lo cierto es que un programa de formación de este tipo supone un esfuerzo, ya que tiene un coste acorde a la calidad que se ofrece. En AdaLab lo que hemos hecho ha sido hacerlo accesible para que cualquier persona, independientemente de su poder adquisitivo, pueda formar parte del programa y formarse. Obviamente, al centrarnos en mujeres jóvenes con dificultades de empleabilidad, nuestro objetivo es reducir al máximo el coste del programa para las alumnas. Para que se trate de un programa accesible y a su vez sostenible, hemos ideado un modelo en el que las alumnas solo pagan una cuota mínima y solo en caso de que comiencen a trabajar en prácticas en las empresas de nuestra red, pagan cuotas de forma retroactiva con parte de su salario. Estas cuotas nunca superan el 40% de este salario. Con este importe, las alumnas solo abonan el 50% del coste total de la formación. Del otro 50%, un 20% lo pagan las empresas que contratan a las alumnas en prácticas. El 30% restante es el que queremos financiar a través de entidades privadas, fundaciones y particulares comprometidos con la causa. Para ello, hemos puesto en marcha una campaña de crowdfunding con la que pretendemos recaudar un total de 25.000 € y así financiar ese 30%.

Rosario, ¿cómo funciona esa campaña de crowdfunding? ¿Las aportaciones deben ser de cantidades muy altas?

¡Para nada! Se pueden hacer aportaciones desde 5€. Además, hemos establecido una serie de recompensas en función de la cantidad: pegatinas de AdaLab, tazas con el eslogan de  #YoCreoDiversidadDigital, camisetas, bolsos. Además, para empresas o personas con mayor poder adquisitivo también hay recompensas como tener prioridad en la contratación de las alumnas tras haberse formado o recibir visibilidad a través de redes sociales, web y campañas de mailing. La campaña está orientada desde lo grande a lo pequeño. Todo el mundo puede realizar su aportación.

¿Y cómo se pueden realizar las aportaciones?

Las aportaciones se realizan a través de la plataforma StockCrowd, eligiendo el importe con el que se quiere colaborar y luego iniciando sesión con redes sociales (Facebook o Twitter) o creando una cuenta de StockCrowd. La campaña estará abierta hasta el 5 de febrero, por lo que aún estamos a tiempo de conseguir el reto y recaudar los 25.000€ que se necesitan para becar a todas las alumnas.

¿Cuáles son vuestros objetivos para este año?

En marzo empezará el primer programa completo de AdaLab para un total de 30 alumnas –15 por la mañana y 15 por la tarde–, con 6 horas diarias de trabajo en el centro de AdaLab y dos horas de trabajo autónomo. Poner en marcha este primer programa completo es nuestro principal objetivo de este año, ya que supone la “prueba de fuego” después de todo lo aprendido con el programa piloto y los ajustes realizados. Además, nuestra idea es reproducir el mismo esquema de trabajo un total de tres veces para así llegar a formar a 90 mujeres.

Equipo AdaLab - Mujeres que inspiran
Foto: Equipo AdaLab

Paralelamente, queremos seguir construyendo y afianzando nuestra comunidad de voluntarios y nuestra red de mentoras. Ambos papeles son fundamentales en AdaLab: por un lado, las mentoras son mujeres profesionales del sector tecnológico y digital que apoyan y acompañan a nuestras alumnas durante todo el proceso; por otro, profesionales del sector digital colaboran a través de charlas, master class, talleres, organización de eventos. Todo esto nutre mucho la formación de las alumnas y hace que esté más orientado aún si cabe a la realidad del mercado laboral. Con esto, además, conseguimos que las alumnas tengan en todo momento referentes y modelos a seguir, algo que consideramos fundamental. Además, el programa de mentoring tiene un doble objetivo: no solo servir de apoyo para las alumnas durante su proceso de aprendizaje, sino también dar visibilidad a todas las mujeres profesionales del sector tecnológico y digital. Es muy necesario tener referentes, saber que existen mujeres que se dedican al sector y que llevan dedicándose a él desde hace mucho tiempo. En ese sentido, el nombre de nuestro proyecto hace un pequeño guiño a Ada Lovelace, considerada como la primera programadora. Con ese guiño queríamos poner en valor a todas esas mujeres han trabajado y trabajan en tecnologías y el sector digital.

Cierro la entrevista aún más contenta si cabe de lo que la empecé. AdaLab es uno de esos proyectos que reúnen todos los ingredientes: innovación, compromiso social, ilusión. Así, podría enumerar muchos más.

Rosario e Inés son de esas personas que tienen claro lo que quieren y que luchan por ello con ilusión y con entusiasmo. El resultado es un modelo de negocio sólido y bien planteado, basado en datos contrastados y en años de experiencia. En una época en la que los puestos de trabajo ya no son los mismos y en los que los perfiles profesionales se transforman a pasos agigantados,  Rosario e Inés han sabido dar respuesta a la necesidad de un sector profesional en alza y a un colectivo de mujeres jóvenes que llevan años en paro o concatenando un empleo precario con otro. Proyectos como el suyo demuestran que siempre es posible reinventarse, que siempre hay una oportunidad.

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